La Psoriasis es una enfermedad crónica, que puede afectar piel, articulaciones y otros órganos. Si bien aún no tenemos tratamientos que curen la enfermedad, hoy disponemos de diferentes terapias que te pueden cambiar la vida, eliminando las lesiones en la piel y manejando oportunamente el compromiso articular. Consulta a tu dermatólogo precozmente para que te cuente las alternativas que hoy existen para tratarla.

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria sistémica crónica, lo que quiere decir que afecta la piel y otros órganos. Se presenta con lesiones rojas en la piel, cubiertas por una escama blanquecina, y muchas veces causa picazón que puede ser intensa y muy molesta. Estas lesiones se ubican con frecuencia de forma simétrica en codos y rodillas, tronco, cuero cabelludo, pudiendo afectar también otras áreas, como palmas y plantas, genitales, axilas, región submamaria, uñas, mucosas (ej. Lengua) y cara.

Al ser una enfermedad crónica, significa que dura toda la vida, con periodos de mejoría y empeoramiento. Hoy existen múltiples tratamientos cuyo objetivo es mantener la piel libre de lesiones y molestias por largo tiempo.

Se han identificado múltiples genes que estarían presentes en pacientes con psoriasis los cuales sumados a diferentes gatillantes confieren mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad.

Los gatillantes que se ha identificado que participan en el inicio o brotes de la enfermedad son:

  • Trauma o daño en la piel: pueden aparecer lesiones de psoriasis en áreas de piel que se han dañado, por ejemplo: cicatrices, golpes, tatuajes, inyecciones, etc.
  • Infecciones: en especial las bacterianas, particularmente infecciones por Streptococcus (amigdalitis).
  • Medicamentos: litio, antimaláricos (ej. hidroxicloroquina), quinidina, indometacina.
  • Estrés.
  • Otros: consumo de alcohol, cigarro, aumento de peso.

El diagnóstico es eminentemente clínico: orientan a ello el aspecto de las lesiones, la zonas donde se ubican, la historia familiar, etc.

Los exámenes de laboratorio son para evaluar tu condición general, pero no confirman el diagnóstico de psoriasis. Ayudan a pesquisar enfermedades asociadas como diabetes, resistencia a la insulina, hipercolesterolemia, etc.

La biopsia de piel tampoco confirma con certeza el diagnóstico. Más bien ayuda a descartar otras enfermedades que pudieran confundirse con esta. En casos aislados como la psoriasis pustular (lesiones tipo pus) sí es importante realizarla. Consulte a su dermatólogo para obtener un buen diagnóstico.

Alrededor de un 10-30% de los pacientes desarrollan artritis psoriática.

La psoriasis también puede asociarse a otras enfermedades como depresión, obesidad, síndrome metabólico, enfermedades cardiovasculares (infarto al corazón, accidente vascular encefálico), hígado graso, diabetes mellitus 2. Además las personas con artritis psoriática y psoriasis tiene más riesgo de presentar Enfermedad de Crohn, uveítis (inflamación alrededor del ojo).

Sí, la psoriasis por naturaleza es una enfermedad de brotes y remisiones.
Brotes: las placas de psoriasis reaparecen.

Remisiones: las placas de psoriasis desapaercen por completo o casi por completo.

El curso de la psoriasis es variable e individual en cada paciente. En algunos pacientes rara vez ocurren brotes, mientras que en otros, las placas rara vez desaparecen. La mayoría de los pacientes va a tener algunos brotes durante su vida, incluso durante el tratamiento.

Éstos brotes son impredecibles, no se sabe cuando van a ocurrir, y muchas veces pareciera ser que aparecen en los momentos menos indicados, lo cual puede ser muy desalentador para algunos pacientes.

El objetivo de los tratamientos para la psoriasis es mantener la piel por el mayor tiempo posible libre de lesiones, siempre conversa con tu dermatólogo las alternativas de tratamiento y posibles ajustes en éste, para así lograr mejorar tus lesiones y en especial tu calidad de vida.
Ya que los brotes son impredecibles, sé flexible. Por ejemplo, si tienes un gran evento y temes tener un brote justo para ese día, escoge 2 tenidas diferentes, en caso que quieras cubrir parte de tu piel si reaparecen las lesiones.

La artritis psoriática es un tipo de artritis que afecta a cerca del 30% de los pacientes con psoriasis cutánea.

Generalmente aparece primero el compromiso cutáneo de psoriasis y luego el articular. La inflamación que se produce en las articulaciones y tendones se puede manifestar con síntomas como edema (aumento de volumen), rigidez (principalmente en las mañanas) y dolor en las articulaciones.

Cualquier articulación del cuerpo se puede ver afectada, ocurriendo con frecuencia afectación de las articulaciones de los dedos de las manos y de la columna. Al igual que la psoriasis, la artritis es una enfermedad crónica que puede empeorar con el tiempo, llegando a producir deformidad de las articulaciones. Por esta razón, es muy importante tener un tratamiento adecuado y consultar a tiempo en caso de presentar síntomas articulares.

No olvides comentar a tu dermatólogo si tienes dolor articular, para que oportunamente te derive a un reumatólogo.

La artritis psoriática puede afectar tanto a hombres como mujeres de igual manera. En general aparece antes de los 40 años, siendo poco habitual que se presente en los niños.
En la mayoría de los casos (7 de 10 pacientes) la artritis aparece un tiempo después que las lesiones de la piel, mientras que en un 30% de los pacientes , la artritis se inicia antes que las lesiones cutáneas.

La artritis psoriática tiene un fuerte componente hereditario, incluso mayor que en el caso de la psoriasis cutánea, siendo frecuente que se presente en familiares directos. Al igual que en la psoriasis cutánea, se han identificado varios genes que son responsables del desarrollo de la enfermedad.

Los golpes en las articulaciones y tendones, puede hacer que la enfermedad aparezca. Fumar cigarro y beber alcohol empeoran la enfermedad, y al igual que en la psoriasis, existe mayor asociación con obesidad y síndrome metabólico (hipertensión arterial, aumento de colesterol y triglicéridos, resistencia a la insulina y diabetes mellitus 2, obesidad).